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Lección 4

El uso de la ley en el evangelismo - Parte 2

“Y habiéndole señalado un día, vinieron a él muchos a la posada, a los cuales les declaraba y les testificaba el reino de Dios desde la mañana hasta la tarde, persuadiéndoles acerca de Jesús, tanto por la ley de Moisés como por los profetas.  Y algunos asentían a lo que se decía, pero otros no creían.  Hechos 28:23-24

  

Pensamiento Clave: Algunos pondrán como objeción que la Ley es divina y santa. Dejen que sea divina y santa. La Ley no tiene   derecho para decirme que yo debo ser justificado a través de ella. La Ley   tiene derecho a decirme que debo amar a Dios y a mi prójimo, que debo vivir  en castidad, dominio, paciencia, etcétera. La Ley no tiene derecho a decirme como puedo ser liberado del pecado, de la muerte y del infierno. Es asunto del evangelio decirme eso. Debo escuchar al evangelio. Me dice, no lo que   tengo que hacer, sino lo que Jesús Cristo, el hijo de Dios, ha hecho por mí.   Martín Lutero (1483-1546)


El uso de la ley en el evangelismo es la herramienta más grande que un evangelista puede tener a su favor para escarbar el corazón de un pecador que se cree que es bueno. Pablo usaba la ley para persuadir a las personas y también usaba las profecías pues ellas apuntaban a Cristo. 


De la santa ley de Dios no se escapa nadie, nos incluye a todos como pecadores y por consecuencia, muertos y separados de Dios y como transgresores (Rom. 3:23). El pecado es transgresión de la ley (1 Juan 3:4). La Biblia dice que no hay hombre justo en la tierra que haga el bien y nunca peque (Ecl. 7:20, Sal. 14:3). Que todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia; y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como viento. Isa. 64:6; que todos nosotros nos descarriamos como ovejas …Isa. 53:6; que no podemos ser hallados en el teniendo nuestra propia justicia derivada de la ley, sino la que es por la fe en Cristo, la justicia que procede de Dios sobre la base de la fe, Fil. 3:9.


Todos de una forma u otra hemos violado alguno de los Mandamientos y con solo haber violado uno somos culpables de todos. (Stgo. 2:10). Todo el que quiera depender de las obras de la ley para justificarse está bajo maldición y perdido. (Gál. 3:10) (Rom. 3:28) (Gál. 2:16)


Cuando un pecador viene a la cruz de Cristo y es nacido de nuevo por el Espíritu de Dios se convierte en un “participe de la naturaleza divina” (2 Ped. 1:4), no por sus propios méritos sino porque en Cristo él es hecho perfecto y entonces Cristo satisface las demandas de una “ley perfecta” por él. (Sal. 19:7; Stgo. 1:25). Sin la justicia de Cristo, él no puede ser perfecto, lo cual es requerido para entrar al cielo. (Mateo 5:48). La ley aniquiló su justicia propia dejándolo miserable y condenado. Su única esperanza es Cristo Jesús y su sacrificio en la cruz. Luego de la conversión, el conocimiento de la ley que lo trajo a esa convicción lo mantiene al pie de la cruz. Deja de ser hipócrita aparentando lo que no es o tratando de cumplir para ser aceptado. 


La ley nos enseña y expone de manera practica y humillante los lugares más oscuros de nuestro corazón. Solo al ser confrontados por la santa ley de Dios vamos a aprender la profunda miseria que habita en nuestra carne. Si el pecador no es humillado por la ley nunca podrá apreciar la Gracia de Dios.


Carlos Spurgeon (llamado por muchos el príncipe de los predicadores) nos da cinco puntos para mostrarnos para que sirve la ley, el dice:


I. El primer uso de la Ley es manifestarle al hombre su culpa. Cuando Dios determina salvar a un hombre, lo primero que hace con él es enviarle la ley, para mostrarle cuán culpable, cuán vil, cuán ruin es él, y en qué peligrosa posición se encuentra.


II. La Ley sirve para aniquilar toda esperanza de salvación por medio de una vida reformada. La mayoría de los hombres, cuando se reconocen culpables, prometen que se reformarán. Dicen: “He sido culpable y he merecido la ira de Dios, pero en el futuro voy a acumular muchos méritos que compensarán todos mis viejos pecados.” Pero la ley tapa la boca del pecador con su mano y le dice: “alto, no puedes hacer eso; es imposible.” 

   Les mostraré como puede la ley hacer esto. Lo hace parcialmente recordándole al hombre que la obediencia futura no puede expiar la culpa pasada. Usaré una metáfora común, para que el pobre pueda entenderme plenamente. 

   Ustedes han ido acumulando un saldo deudor en la tienda donde compran, la deuda es tan grande que no pueden pagarla. Entonces acuden a la señora Brown, la dueña de la tienda, y le dicen: “caramba, señora, me da mucha pena, que debido a que mi esposo está sin trabajo,” y todo eso, “sé que nunca le podré pagar. Tengo una gran deuda con usted, pero si le parece, señora, si me perdona esta deuda, ya nunca le voy a volver a deber; en el futuro le pagaré siempre de contado.” “Sí, diría ella, “pero eso no arreglaría nuestras cuentas. Si me va a pagar lo que compra, estaría simplemente cumpliendo con su obligación. Pero, ¿qué pasará con toda la deuda acumulada? ¿Cómo se va a saldar? No se podrá liquidar con todo lo que pague en el futuro.”


III. La Ley tiene por objeto mostrarle al hombre la miseria que recaerá sobre él a causa de su pecado.... Pero ustedes se preguntarán, “¿qué necesidad hay de esa miseria?” Yo respondo que esa miseria fue enviada por esta razón: para que así yo pueda clamar a Jesús. Usualmente nuestro padre celestial no nos hace buscar a Jesús hasta que no nos ha dejado limpios a punta de latigazos, de toda nuestra confianza; Él no nos hace anhelar ardientemente el cielo hasta que no nos haya hecho sentir algo de las torturas intolerables de una conciencia dolorida, que es un anticipo del infierno..... la Ley fue enviada: para convencernos de pecado, para hacernos temblar y estremecer delante de Dios.


IV. La Ley fue enviada al mundo para mostrar el valor de un Salvador. De la misma manera que el oropel hace resaltar las joyas, y las manchas oscuras hacen que los tintes brillantes luzcan más brillantes, así la ley hace que Cristo aparezca más puro y más celestial. Veo que la ley condena; contemplo a Cristo obedeciéndola. ¡Oh!, ¡cuán importante es ese precio, conociendo cuán pesada es la demanda! Leo los mandamientos y los encuentro estrictos y tremendamente severos. ¡Oh!, cuán santo debe haber sido Cristo para obedecerlos todos ellos por mí. Nada me lleva a valorar más a mi Salvador que cuando veo que la ley me condena. Cuando sé que esta ley se interpone en mi camino, y como un querubín con una espada encendida no me dejará entrar al paraíso, entonces puedo conocer cuán dulcemente preciosa debe ser la justicia de Cristo, que es un pasaporte para el cielo, y que me da gracia para entrar en él. 


V. La Ley fue enviada al mundo para evitar que los cristianos confíen en la justicia propia. Dios ha escrito la ley, para que cuando la leamos veamos nuestras faltas; para que cuando nos miremos en ella, como en un espejo, veamos la impureza de nuestra carne, y tengamos un motivo para aborrecernos en saco y cenizas, y clamar a Jesús pidiéndole misericordia. Usen la ley de esta manera y no de otra.


Ilustración

Las Leyes Naturales.

Sea cual sea tu opinión respecto a Dios o como creas en El, en el día del juicio, Dios se asegurará de que la ley se aplique en su totalidad y se haga justicia en tu caso.


¿Dime, estás de acuerdo que existen leyes físicas que gobiernan el universo, por ejemplo, la ley de la gravedad?


Observa, tengo un lapicero en mi mano. Yo puedo decir que no estoy de acuerdo con la ley de la gravedad. También puedo sentir profundamente que no me gusta tal ley y que de aquí en adelante no voy a poner atención a esa ley. 


Basado en eso, puedo insistir que cuando suelte el lapicero de mi mano, él quedará en el aire. Pero lo cierto es que cuando lo suelte, ciertamente caerá. 

Ves, no importa mi opinión. La ley universal de la gravedad va continuar. 


Aplicación: Es lo mismo con respecto a las leyes espirituales, ósea Los Diez Mandamientos. Si piensas que violar los mandamientos no tiene consecuencias eso no cambiará para nada la opinión de Dios, pues Dios se asegurará de que todos los violadores de la ley paguen por su desobediencia. Necesitas una justicia superior a la tuya para ser reconciliado con Dios, ys es la justicia de Cristo.


Frases célebres

“No creo que ningún hombre predique el evangelio si no predica la Ley.”

Carlos Spurgeon


Objeciones y respuesta bíblica

“Me siento que soy demasiado pecador.”


La Biblia Responde:

El sacrificio de Jesús es suficiente para limpiar el peor de los pecados. 

Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión. Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro. Hebreos 4: 14-16


...pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado 1 Juan 1:7 


El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia. Proverbios 28:13


Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Juan 3:14-16


Míralo a él y su justicia, es la manera como Dios nos reconcilia, solo por gracia, a través de la fe.


Recomendaciones en Línea

Leer todo el mensaje de Carlos Spurgeon. Los Usos de la Ley

http://www.spurgeongems.org/schs128.pdf


Preguntas

1. ¿Cómo persuadía Pablo a sus oyentes?


2. ¿Qué quería decir Lutero cuando dijo: La primera responsabilidad de un predicador del evangelio es revelar la ley y el pecado?


3. ¿Cómo puedes definir el pecado? (Mira 1ª Juan 3:4) 


4. ¿Según Spurgeon cuando Dios determina salvar a un hombre que es lo primero que hace?


Respuestas

1.   El utilizaba la ley (Los mandamientos) porque la ley apela a la conciencia. También usaba la profecía porque ella apuntaba a Cristo. Ambas la profecía y la ley producen conocimiento del pecado, luego viene el Espíritu y da convicción.


2. Lutero quería decir que antes de que a alguien se le diga las buenas noticias, se le debe llevar a la ley de Dios, (Los Diez Mandamientos) para mostrarle que ha ofendido a un Dios santo. Si el pecador comprende primero que ha violado ley de Dios y Dios le da la convicción de que es un transgresor, las buenas noticias tendrán sentido para él. 


3. La definición bíblica del pecado es transgresión de la ley


4. Cuando Dios determina salvar a un hombre, lo primero que hace con él es enviarle la ley, para mostrarle cuán culpable, cuán vil, cuán ruin es él, y en qué peligrosa posición se encuentra.


( www.escueladeevangelismo.com . 2012- Para más información contactarnos a  info@escueladeevangelismo.com ) Revisada 2020

Para reflexionar

"Sin el evangelio todo es inútil y vano; sin el evangelio no somos cristianos; sin el evangelio todas las riquezas son pobreza, toda sabiduría insensatez ante Dios; la fortaleza es debilidad y toda justicia del hombre está bajo la condenación de Dios. Pero por medio del conocimiento del evangelio somos hechos hijos de Dios, hermanos de Jesucristo, conciudadanos con los santos, ciudadanos del reino de los cielos, herederos de Dios con Jesucristo, por medio de quien los pobres son hechos ricos, los débiles fuertes, los insensatos sabios, el pecador es justificado, el desolado es consolado, el que duda es asegurado y los esclavos liberados. Es el poder de Dios para la salvación de todo aquel que cree." 

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Frases en la historia

J, Gresham-Machen (1881 - 1937)

Reformador de la década de 1930,  luchó contra el liberalismo de su época. Fundador del Seminario Teológico de Westminster en Filadelfia, donde enseñó su asignatura Nuevo Testamento hasta cuando falleció. Algunas de sus obras. Cristiandad y Liberalismo, 1923, ¿Qué es fe? 1925

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